Mucho se habla de liderazgo y, afortunadamente, cada vez son más las mujeres que lideran proyectos, equipos y áreas. Pero aún hay mucho camino por recorrer, ya que no es muy común ver mujeres en alta dirección o en comités directivos, incluso sabiendo que deben tener mucha más presencia en esas áreas estratégicas.

Es cierto que el liderazgo femenino ha ido creciendo pero muchas organizaciones aún no son conscientes del impacto positivo que se consigue.

“Las mujeres logran aportar a la cultura empresarial una serie de cualidades transversales que impulsan el éxito de las organizaciones. Estas cualidades se relacionan con la creatividad, la innovación, la planificación, la gestión, el liderazgo y la negociación”, destaca Marta Campillo, Analista de BStartup de Banco Sabadell. “Y, todo ello dentro del marco de una gestión que fomenta el logro de objetivos y la motivación del personal, dos drivers clave en la empresa que combinan el desarrollo del talento profesional hacia el éxito colectivo de la organización”, añade.

En Capability Boosters, creemos en la importancia de una fuerza laboral diversa y en el impacto positivo que tienen las mujeres cuando se trata de liderazgo e innovación. Por ello, en nuestro primer año como empresa, lo que quizás más nos enorgullece es nuestro enfoque hacia la diversidad y los espacios de liderazgo que hemos creado para las mujeres.

67% de nuestro equipo de liderazgo está representado por mujeres.

70% de nuestros colaboradores son mujeres.

Esto no fue un accidente, sino un subproducto intencional de nuestra estrategia de inclusión de las mujeres en espacios clave de trabajo por sus aportaciones, por su riqueza y el verdadero impacto que tienen en el negocio.

Muchos son los estudios que demuestran y dan evidencia de lo absolutamente beneficioso que es contar con mujeres delante de una empresa y/o proyecto. Por ejemplo, un análisis de McKinsey & Company demuestra que las compañías cuya fuerza laboral es equilibrada en cuanto a género, son 15% más propensas a mostrar un mejor desempeño financiero mientras que aquellas con más mujeres en sus juntas directivas ascienden a un 53%.

La presencia de mujeres en los equipos directivos conlleva a un mayor compromiso social y un estilo de liderazgo más participativo. En particular, el análisis de su impacto en nuestra empresa permite ver cómo su influencia refleja una mayor motivación y mejores resultados.

No hay dudas de que el liderazgo femenino es necesario en los equipos, en las organizaciones y en la sociedad: todos se benefician. En Capability Boosters, esta participación mayoritariamente femenina representa ventajas, ya que las mujeres se enfocan en la inteligencia emocional y la gestión de talento horizontal.

El liderazgo poco tiene que ver con certificaciones, acreditaciones académicas o resultados tangibles sobre un objetivo. Para que un líder exista, este solo necesita de seguidores o adeptos, personas que crean en su capacidad gracias a lo que logra transmitirles en el día a día. Podríamos definir el liderazgo como la capacidad de una persona, dentro de una organización o grupo, de encarnar y transmitir valores que contribuyan a que un equipo se sienta motivado a alcanzar determinadas metas.

Los roles estereotípicos de género, durante décadas (por no decir siglos), han apresado a hombres y mujeres en espacios y funciones sociales muy diferentes, siendo estas profundamente restrictivas sobre las libertades individuales femeninas. El liderazgo femenino cuenta con características propias que hasta se cree pueden arrojar resultados más fructíferos que los del liderazgo tradicionalmente encarnado por varones.

Abogar por el liderazgo femenino no solamente contribuye a cerrar la grieta que alimenta la disparidad de género que se refleja, por ejemplo, en la brecha salarial. Sino que además y, según se ha mostrado en diferentes estudios como ya mencionamos, las mujeres en posiciones de poder cuentan con características específicas que favorecen a las organizaciones.

La verdad es que es necesario que tengamos buenos líderes, y esto no es exclusivo del género masculino. Son una serie de competencias las que se necesitan para liderar, y es importante reconocer la riqueza de la diversidad para esos puestos.

Algunas de las características del liderazgo femenino son:

  • Orientación a las personas: las mujeres son sociables, expresivas y cercanas, lo que ofrece mucho potencial a la hora de lograr compromisos, sea con los objetivos de la organización o en un proyecto en particular.
  • Tendencia a la cooperación: esto hace que el trabajo en equipo sea más natural, ya que ellas son activas en la inclusión y se preocupan también porque los procesos sean ordenados.
  • Capacidad de actuar en muchas direcciones: las mujeres poseen la capacidad innata de pensar y actuar en más de una dirección o tema al mismo tiempo, lo que representa una ventaja a la hora de tomar decisiones y enfrentar crisis.
  • Conducción horizontal: el liderazgo femenino es inclusivo, alienta la participación y comparte el poder y la información con aquellos a quienes conduce. Tiende a crear y fortalecer las identidades de grupo.
  • Predominio de lo emocional: las mujeres se encuentran capacitadas para tener en cuenta el lado “humano” de las personas y generar altos niveles de empatía.
  • Mayor predisposición al cambio: su estilo es innovador, con un firme sentido de la calidad, centrado en la persona, flexible, comunicativo y persuasivo.

Ser una empresa competitiva significa mejora continua, innovación y cambio, además de ser ágil y flexible para adaptarse al mundo cambiante; pero también significa aprovechar al máximo el talento que se tiene dentro de la organización. En este sentido, el liderazgo femenino está aportando de manera muy valiosa y encontrando las mejores soluciones dentro del desarrollo de equipos de trabajo.

La inclusividad y la confianza que aporta el liderazgo femenino hoy en día es uno de los retos de las empresas ante la diversidad en el mundo laboral. Por lo tanto, debemos entender la cultura de las mismas como la base donde ese valor se sustenta. Debemos fijarnos en qué tipo de empresa queremos ser. De las que tenga que estar luchando por incluir un liderazgo femenino o de las que tenga mujeres en los puestos clave y coloque el foco en un liderazgo femenino que englobe, potencie, inspire, motive y no tenga en cuenta más que el valor que gana la organización.

La celebración del Día Internacional de la Mujer es una excelente oportunidad para reconocer y aplaudir, pero también para crear un verdadero llamado a la acción. Solo uniéndonos y aprovechando la comunidad, la diversidad y la cultura podremos cambiar el desequilibrio de género que existe aún en muchas empresas.

¡El liderazgo femenino potencia el crecimiento y su impacto en las empresas es positivo!