El Modelo Integrado de Madurez de Capacidades, CMMI, es un conjunto integrado de buenas prácticas que permiten a las empresas mejorar el rendimiento de los procesos de negocio fundamentales, así como garantizar soluciones de calidad y oportunas que satisfagan a sus clientes y usuarios finales.

Existen muchas percepciones erróneas alrededor del modelo CMMI que hace que las organizaciones cuestionen la conveniencia de adoptarlo o piensen en el trabajo que implicaría su implementación, considerando principalmente que “es muy difícil que CMMI sea compatible con ágil”. Sin embargo, en su versión 2.0, el modelo cuenta con información de contexto que ayuda a las organizaciones en la implementación ágil. Es importante entender que la disciplina, el aprendizaje organizacional y la coherencia que brinda la adopción de CMMI ayudan a las organizaciones a hacer que sus enfoques ágiles sean aún más fuertes y efectivos.

“En la última década, el porcentaje de organizaciones evaluadas con CMMI usando Agile ha crecido al 80%”.

De acuerdo a las experiencias que se han tenido con implementaciones de nuestros clientes, podemos identificar que es clave elegir la vista correcta del modelo que se adecúa a nuestro tipo de trabajo, así como las prácticas ágiles que lo pueden complementar. A continuación, presentamos algunas consideraciones:

CMMI en su vista de Servicios: es recomendado para áreas o equipos que manejan muchas peticiones o solicitudes de sus clientes, ya sea que tengan acuerdos donde el servicio se factura por evento o con pólizas de servicio contratados, así como para áreas que manejan proyectos de mantenimiento y soporte de productos. En este tipo de trabajo, al tener un gran movimiento de solicitudes que varían en prioridad y alcance, generalmente se pueden complementar las buenas prácticas del modelo con los principios ágiles propuestos por Kanban, lo que les ayudará a visualizar el trabajo, limitar el trabajo en curso y maximizar la eficiencia (o el flujo).

CMMI en su vista de Desarrollo: es recomendable para equipos que realizan desarrollo de productos, ya sea a la medida o versiones de nuevos productos, pero en los cuales se puede delimitar el alcance que será comprometido a entregar. En este tipo de proyectos, se puede complementar la implementación de buenas prácticas del modelo con las prácticas ágiles definidas en Scrum, lo que les permitirá una entrega de valor al cliente de manera rápida y mantener un ritmo controlado de evolución del producto.

Cada trabajo tiene sus propias necesidades. Según el tipo de trabajo que se vaya a comenzar, puede ser más conveniente aplicar Kanban, Scrum o incluso un modelo tradicional de cascada. La clave está en no tratar de adaptarnos nosotros a un modelo o marco, si no en buscar el modelo que más se adecúa a nuestro tipo de trabajo.

Si quieres conocer un poco más sobre las diferencias principales entre Kanban y Scrum, te invitamos a que leas el siguiente artículo: Kanban frente a scrum | Atlassian.